En la clínica cada vez recibimos más consultas de pacientes adultos que quieren corregir la posición de sus dientes pero no saben si decantarse por ortodoncia invisible (alineadores transparentes) o brackets metálicos convencionales. No existe una opción "mejor" en términos absolutos: depende del tipo de maloclusión, del presupuesto y de las prioridades estéticas de cada persona.
Los alineadores transparentes son prácticamente invisibles, se pueden retirar para comer y para cepillarse los dientes, y suelen resultar más cómodos al no llevar elementos metálicos que rocen la mucosa. Son una excelente opción para apiñamientos leves o moderados, diastemas (espacios entre dientes) y recidivas tras un tratamiento de ortodoncia previo. Su principal limitación es que requieren mucha disciplina: hay que llevarlos puestos entre 20 y 22 horas al día para que el tratamiento avance según lo previsto.
Los brackets metálicos, por su parte, siguen siendo la opción más eficaz para casos complejos: mordidas muy desalineadas, rotaciones severas o movimientos verticales importantes. Al estar fijos, no dependen de la constancia del paciente, lo que los hace especialmente recomendables para adolescentes. Su coste suele ser algo más ajustado que el de los alineadores.
En nuestra primera visita realizamos un estudio ortodóncico completo con fotografías, radiografía panorámica y, si es necesario, escáner intraoral, para poder explicarte con claridad qué opciones son viables en tu caso concreto, la duración aproximada del tratamiento y el presupuesto real, sin sorpresas a mitad de camino.
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